Csodák világa

 

Alicia abrió la puerta y se encontró con que daba
a un estrecho pasadizo, no más ancho que una rato-
nera. Se arrodilló y al otro lado del pasadizo vio el
jardín más maravilloso que podáis imaginar. ¡Qué
ganas tenía de salir de aquella oscura sala y de pa-
sear entre aquellos macizos de flores multicolores y
aquellas frescas fuentes! Pero ni siquiera podía pasar
la cabeza por la abertura. «Y aunque pudiera pasar la
cabeza», pensó la pobre Alicia, «de poco iba a ser-
virme sin los hombros. ¡Cómo me gustaría poderme
encoger como un telescopio! Creo que podría hacerlo,
sólo con saber por dónde empezar.» Y es que, como
veis, a Alicia le habían pasado tantas cosas extraor-
dinarias aquel día, que había empezado a pensar que
casi nada era en realidad imposible.

Lewis Carroll

Trabajo

yo trabajo y trabajo,
debo substituir
tantos olvidos,
llenar de pan las tinieblas,
fundar otra vez la esperanza.
No es para mí sino el polvo,
la lluvia cruel de la estación,
no me reservo nada
sino todo el espacio
y allí trabajar, trabajar,
manifestar la primavera.
A todos tengo que dar algo
cada semana y cada día,

Neruda

Entre camino

Oh naturaleza, yo no aspiro
a ser el más encumbrado en tu coro,
o ser un meteoro en el cielo
o un cometa que pueda subir tan alto,
sino solamente un céfiro que pueda soplar
entre los juncos en la orilla del río.
Concédeme el lugar más apartado,
donde correr mi aérea carrera.
En algún apartado y solitario prado,
permíteme susurrar sobre los juncos,
o en los bosques con ruido de hojarasca
susurrar mientras cae la tarde tranquila,
porque antes que nada seré tu niño
y alumno en el bosque salvaje
que el rey de los hombres en otro lugar
y el más soberano esclavo de la preocupación,
porque antes prefiero tan sólo un momento de tu amanecer
que compartir el año entero de la desdichada ciudad.
Dame para hacer algún trabajo tranquilo
y que sea a tu lado.

Henry David Thoreau

Amanecer

Cuando a uno lo expulsan
a patadas del sueño
el amanecer es siempre una modorra
se emerge de ese ensayo de muerte
todavía sellado por la víspera
si fue de odios con rezagos de odio
si fue de amor con primicias de amor
pero el día empieza a convocarnos
y es distinto de todos los demás
tiene otra lluvia otro sol otra brisa
también otras terribles confidencias

Benedetti