Mil veces he advertido en la belleza,
gracia y entendimiento de Teodoro,
que, a no ser desigual a mi decoro,
estimara su ingenio y gentileza.
Es el amor de común naturaleza,
mas yo tengo mi honor por más tesoro;
que los respetos de quien soy adoro
y aun el pensarlo tengo por bajeza.
La envidia bien se yo que ha de quedarme,
que, si la suelen dar bienes ajenos,
bien tengo de qué lamentarme,
porque ya quisiera yo que, por lo menos
Teodoro fuera más, para igualarme,
o yo, para igualarle, fuera menos.
Lope de Vega
































